Principios fundamentales

Siete principios fundamentales forman los cimientos del programa TCT.

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Depender de Dios

Depender de Dios

Nuestro éxito no radica en aplicar bien el programa; viene de Dios. La Biblia es muy clara acerca de lo que produce el éxito: deleitarse en la Palabra de Dios (Salmo 1:1-3, permanecer en Dios (Juan 15:5), y obedeciendo a Dios (Josué 1:7-8). Se nos recuerda en el Salmo 44:3 que “ no fue por su espada que ganaron la tierra, ni tampoco sus brazos los llevaron a la victoria; fue tu mano derecha, tu brazo, y el resplandor de tu rostro, porque los amabas.” Como líderes del programa, debemos poner nuestra confianza en el lugar correcto –no en el programa sino en Dios. Debemos escucharlo a Él y estar ante Su presencia en ayuno y oración. La transformación puede darse, pero solamente con Él.

Las iglesias dependiendo de Dios

Las iglesias socias también necesitan crecer en su dependencia de Dios. Cuando vemos comunidades enfrentando dificultades, queremos involucrarnos de inmediato y resolver sus problemas. Pero necesitamos tener cuidado. Tal vez Dios le está enseñando algo a la comunidad o a los líderes a través de este problema. Si intervenimos demasiado rápido, la comunidad podría perderse algo mucho mejor que Dios tiene para ellos. Con frecuencia las soluciones de Dios van más allá de lo que pudiéramos imaginar (Ver la historia: Sin Deudas)

La historia del hijo pródigo nos desafía debido a lo que no hizo el padre. Él no siguió a su hijo. No utilizó sus recursos para persuadirlo que regrese a casa. En lugar de eso, esperó. Las luchas y las pruebas pueden ser saludables. Debemos imitar la paciencia del padre recordando que se requiere tiempo para que las comunidades superen la pobreza que por tantos años las ha mantenido paralizadas.

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Cultivando la verdad y confrontando las mentiras

Cultivando la verdad y confrontando las mentiras

Nuestras creencias impactan significativamente la manera en que nos comportamos. Nuestro programa comienza identificando las mentiras clave que mantienen a las comunidades en pobreza y apunta a combatir esas mentiras trayendo un entendimiento de la verdad de Dios.

En los lugares donde trabajamos, las mentiras que mantienen a menudo a la gente en pobreza incluyen:

  • Nacimos pobres y moriremos pobres. En casi todas las comunidades donde trabajamos, la gente es fatalista. Creen que nacieron pobres y que morirán pobres, por lo tanto no hacen ningún esfuerzo para tratar de cambiar su futuro.
  • Estamos sujetos a los dioses. Con frecuencia la gente cree que los dioses o los espíritus controlan todo –la cantidad de la cosecha, las enfermedades y la salud. Muchas familias terminan endeudándose por sacrificar animales para calmar a dioses falsos.
  • Somos demasiado pobres para dar. Muchos que son pobres creen que no deben dar, sino más bien recibir de otras personas. Se pierden la bendición de dar.
  • No podemos hacer nada sin que personas de fuera nos ayuden. Con frecuencia, los pobres no pueden ver los muchos recursos que Dios les ha dado, incluyendo sus propia creatividad, tiempo y energía. Cuando la gente se moviliza, cada uno de estos dones los puede ayudar a hacer una importante diferencia en sus comunidades
  • Somos insignificante. Esta creencia impide a los pobres incluso de tratar de resolver problemas. Sin embargo, en la medida que comienzan a entender su valor delante de Dios, empiezan a creer que también pueden tener sueños para el futuro.

Dios nos ha prometido que Su verdad nos hará libres (Juan 8:31-32). A medida que las iglesias entiendan y comiencen a aplicar la verdad en cada aspecto de su vida, ellas podrán empezar a salir de la pobreza.

Para aprender más sobre cómo las ideas tienen consecuencias, visite el sitio Web de Disciple Nations Alliance (Alianza Discipulando a las Naciones) (disciplenations.org).

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Integrando lo físico y lo espiritual l

Integrando lo físico y lo espiritual l

Una de las mentiras más grandes que afecta a la iglesia es la división entre lo sagrado y lo secular—la creencia de que algunas cosas (nuestra vida espiritual y moral) tienen más importancia para Dios, en tanto que otras (la agricultura, la salud, el trabajo…) tienen menos importancia.

Sin embargo, la Biblia enseña que todo le pertenece a Dios. La manera en que hagamos cualquier cosa, incluyendo la forma en que comemos y bebemos, debe glorificar a Dios (1 Corintios 10:31).

La Biblia nos enseña que los problemas de la pobreza y la injusticia son problemas espirituales al igual que físicos. Como tal, también tienen una solución espiritual: en la medida que caminemos en obediencia a Dios, veremos Sus bendiciones en nuestras vidas y comunidades (Deuteronomio 28). En este programa, desafiamos a las iglesias a obedecer a Dios en una serie de áreas clave tal como amar, servir, dar, y administrar.

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Movilizando los recursos locales

Movilizando los recursos locales

Enseñamos a las iglesias e individuos a utilizar lo que Dios les ha dado para servir a los demás a través de las acciones de amor. Pudiera parecer absurdo pedir esto a las comunidades rurales pobres. Sin embargo la Biblia ha prometido que con la misma medida que damos a otros, se nos dará a nosotros (Lucas 6:38), no para hacernos ricos, sino para que “en toda ocasión podamos ser generosos” (2 Corintios 9:11).

Las acciones de amor son proyectos pequeños de un día diseñados para servir a la comunidad. Algunas de las acciones de amor son, por ejemplo, ayudar a alguien en el campo por un día, reparar zanjas en el camino, y limpiar el sistema de agua. Con frecuencia, Dios utiliza poderosamente estas pequeñas acciones.

La idea de las acciones de amor se originó con Bob Moffitt de Harvest Foundation (harvestfoundation.org). Bob se refiere a estas acciones como Proyectos Semilla, enfatizando la idea que de cosas pequeñas pueden surgir grandes cosas

Creemos que el crecer en la administración /mayordomía es una parte importante de nuestro discipulado. Debido a esto movilizamos otro tipo de recursos locales. Animamos a los facilitadores a considerar el voluntariado; desafiamos a las iglesias a proporcionar sus propios alimentos durante las capacitaciones, y ayudamos a entrenar al equipo de liderazgo sobre cómo captar fondos en su propio país.

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Siguiendo los caminos de Dios

Siguiendo los caminos de Dios

Dios nos llama a buscar el crecimiento de Su Reino, en lugar de nuestro propio crecimiento. Nosotros compartimos sin costo este programa y apoyamos a aquellos que están tratando de ponerlo en práctica.

Del mismo modo, le pedimos a usted que lo comparta. Parte de ser miembro (HIPERVÍNCULO) es aceptar compartir sus experiencias y las traducciones gratuitamente.

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El asocio con las iglesias

El asocio con las iglesias

En el fondo, el TCT es un programa de discipulado. El énfasis está en obedecer a Dios y depender de Él. Es dentro de la iglesia que las personas pueden trabajar mejor entre ellas, orar juntas y movilizar los dones y talentes que Dios les ha dado.

Este principio tiene un par de implicancias clave:

  1. Necesitamos capacitar a los miembros de la iglesia y no tan solo a los pastores. Si están capacitando a grupos de pastores, asegúrense de hacerles seguimiento y que ellos en realidad estén capacitando a sus respectivas iglesias. Toda la iglesia, y no tan solo el pastor, necesita estar comprometida a depender de Dios y a ser más obediente en cada aspecto de su vida,
  2. Necesitamos mantener las cosas simples. Los materiales son muy simples y les animamos a no agregarles mucho y hacerlos más complejos. Si fuera necesario, tenemos un juego de materiales para grupos pequeños que son más sencillos. Estos materiales se encuentran en el área de membresía.

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Enfocándonos en los vulnerables

Enfocándonos en los vulnerables

El objetivo del programa es ser obediente a Dios y a amar a nuestro prójimo. Desafiamos aun a los más pobres a encontrar maneras de mostrar amor a los demás, especialmente a aquellos que pueden ser aún más vulnerables que ellos–tales como las viudas, los huérfanos, y los discapacitados.